jueves, 21 de febrero de 2013

Jardines verticales.

La verdad es que ya han pasado algunos días, pero no quería dejar de comentar las jornadas de Jardines Verticales a las que asistí los pasados 31 de enero y 1 de febrero.
A todo el mundo le debió resultar igual de atractivo el tema porque la Fundación Juana de Vega tuvo que cambiar el lugar de celebración desde sus instalaciones al Centro de Formación y Experimentación Agroforestal de Guísamo.
El encargado de impartir el curso era Rafael Fernández, de la Universidad de Sevilla y miembro de Terapia Urbana http://www.terapiaurbana.es
Lo primero que me gustó fue que, al presentarse, dijese que es ingeniero agrónomo que se dedicaba a la jardinería y al paisajismo, como yo. Y es que parece que a nadie le sorprende que un arquitecto e incluso un diseñador de interiores se dedique a hacer jardines, pero después cuentas que eres ingeniero agrónomo y parece que a la gente sólo se le vienen a la cabeza plantaciones de patatas o industrias lácteas.
Bueno, así que empezamos bien, "alguien como yo" y además se trataba de una persona sonriente (yo es que lo agradezco) y con un tono de voz de esos que te garantiza que no te vas a dormir. Esto dicho así parece muy superficial pero, cuando ya no eres estudiante y tienes un niño de dos años, es fundamental que un curso que empieza después de comer y que va a durar unas horas no te duerma.
Después el contenido fue el que nos mantuvo a todos más que despiertos. Rafael expuso de una manera perfectamente estructurada, primero unas nociones básicas no sólo de jardines verticales sino de la jardinería actual en general, y después nos ilustró el tema con abundantes ejemplos acompañados de buenas fotografías.
Es imposible resumir aquí el contenido de las jornadas, aunque se puede visitar tanto su web como el blog de Rafael http://best-living-walls.tumblr.com/
Y debo señalar que algo que me gustó mucho de la exposición es que no nos intentase "vender" los jardines verticales como la panacea de la jardinería o algo así. Ni mucho menos. Enfocó el tema explicando que son una opción más, innovadora y con muchos beneficios medioambientales, pero eso no significa para nada que para cada cliente y cada caso no sigamos buscando, como buenos profesionales, la solución más adecuada. Algunas veces haremos parques "convencionales", otras avenidas arboladas, otra techos verdes... simplemente hay que tener a los jardines verticales como otra opción pero para cuando realmente sea una opción aconsejable.
Indudablemente con dos tardes no aprendí a hacer Jardines Verticales, el tema es algo más complejo, pero ahora sigo a Terapia Urbana y a muchos otros profesionales del sector y, lo mejor es que tengo la sensación de que, si en algún momento tuviese la ocasión de hacer un Jardín Vertical, en la Universidad de Sevilla, al menos, me echarían una mano. Porque también eso nos transmitió Rafael, una exposición en plan "esto es lo que hacemos, seguimos trabajando y seguiremos contándolo para quien le interese". Y es que yo entiendo así la jardinería, cuanto mejor trabajemos todos y lo podamos compartir, mejor para todos (qué lío).

sábado, 2 de febrero de 2013

Torre de Lama

Últimamente me encuentro en muchos cursos a un compañero de profesión, también Ingeniero Agrónomo y siempre hablamos de lo mal que va todo, del poco trabajo y dinero que se mueve en el sector...
Él pertenece a una familia que posee desde hace varias generaciones la famosa plantación "Torre de Lama". Cuando yo empecé en esto de la jardinería, una de las cosas que me aprendí enseguida fue que, si necesitas una camelia ejemplar, del tamaño que sea y la flor que quieras, no busques más, vete a Mañón, a "Torre de Lama".
Yo confieso con tristeza que nunca he visitado el lugar, pero me encantaría hacerlo. Será por la distancia o no sé muy bien por qué, pero somos varios los profesionales que nos encontramos en esta situación. Precisamente en las jornadas de Rain Gardens y en las de Jardines Verticales hablamos otra vez de organizar una pequeña excursión para conocerlo de una vez por todas.
Y para estas últimas jornadas (las de jardines verticales), mi colega nos había prometido traer sus tarjetas, para estar en contacto y organizar de una vez por todas la visita. En lugar de la tarjeta, nos sorprendió con esta preciosa postal, todo un reclamo.
Yo no soy una enamorada de las camelias pero reconozco que, al contemplar esta avenida de ejemplares, me dan ganas no solo de visitar de una vez por todas la plantación sino de llevar la postal en el bolso para ver si encuentro al cliente que se anime a plantarlas en el exterior, en un buen parque, donde todo el mundo pueda verlas y disfrutarlas.